
Se han descolgado los sentimientos de los balcones etéreos e insiste el dolo en entrar a los jardines que han dejado de elevarse hacia las sonrisas mientras se deshojan las lagrimas que prenden sustentadas en las llamas de unos dedos atrapados en el presente en memoria de aquellos bocados de pasado adscritos sobre siempre al corazón de ellos tres.
Os amo tanto en este dolor tan intenso hoy al ser llenado con el vuestro que supera infinito y excedido en tanto como os habéis dado en lo poco que yo he sabido dejaros fuera de estas heridas de plomo abiertas que os han trastornado violentas una confianza traicionada que no es otra de la cual conformamos a cachos propios un cuarto de ella.
Hasta que nos volvamos a reencontrar aquí os espero al lado de esta poca dignidad que aún conservo al querer entregarla en el último aliento que aun nos une en un regalo que tanto nos ha durado.
Iñaki Rd.